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Accenture esboza cuatro posibles escenarios para el mundo en el año 2012

Miércoles, 06 de febrero 2002

En los debates del Foro Económico Mundial

En unos días en los que los principales ejecutivos del mundo ha estado reunidos en Nueva York, con  motivo de la reunión anual del Foro Económico Mundial, un informe de Accenture -titulado "Business in a Fragile World" (Los negocios en un mundo frágil)- examina el impacto que el aumento del movimiento anti-globalización, el descenso económico mundial, los atentados del 11 de septiembre y la consiguiente guerra contra el terrorismo han tenido en la globalización del entorno empresarial. Mediante un análisis de las fuerzas que han impulsado el desarrollo de estos factores, el estudio dibuja cuatro posibles escenarios para el año 2012,  no tratándose  de predicciones de futuro sino de un entorno con varias posibilidades:  

 

Un fondo común

En un mundo relativamente estable e integrado, las tensiones entre diferentes países y grupos sociales se resuelven cada vez más por medio de la colaboración y la negociación. El crecimiento económico es relativamente lento aunque seguro y la riqueza se reparte más equitativamente en todo el mundo, tanto dentro de los países como entre ellos. Las empresas están mejor conectadas con la sociedad. La mayoría de las personas está más segura, cuenta con mayor poder adquisitivo y es más tolerante con la diversidad. Sin embargo, la preocupación aumenta, especialmente en los países más ricos por los elevados costes de esta estabilidad, incluyendo una inflación al alza, las mayores cargas impositivas y una excesiva burocracia.

 

Supervivencia de los mejor adaptados

Los mercados libres y la democracia se ha extendido a muchos países. La regulación y el sistema tributario son flexibles y la competencia es dura, obligando a las compañías a ser eficaces y dinámicas. Las retribuciones son altas para los que lo hacen bien y muchas personas están en mejor situación económica. Ahora bien, la vida es difícil para los que no tienen éxito. Las desigualdades dentro y entre los países apenas se han reducido. La influencia de los Estados Unidos en los negocios y la seguridad internacional se ha fortalecido, mientras que otros países y regiones se preocupan de problemas internos. Aunque el mundo puede considerarse bastante estable en muchos sentidos, el resentimiento por la influencia de las "grandes empresas" y la percepción como dominación de la cultura de los EEUU sobre el resto, rebosa algunas veces y llega a convertirse en hostilidad y posible violencia.

 

Tiempos difíciles

Continúa la integración económica y la liberalización pero a costa de una mayor tensión social. El diálogo efectivo entre gobiernos, empresas y la sociedad se ha interrumpido. Las compañías internacionales están tomando las riendas de muchos servicios que anteriormente prestaban las distintas administraciones. Han surgido nuevas divisiones marcadas por los valores y la riqueza y los canales de los medios de comunicación se han convertido en auténticos campos de batalla. Mientras que muchos viven en una situación próspera, otros colectivos numerosos se han quedado atrás. La seguridad se ha convertido en la preocupación principal de empresas e individuos.

 

Mundos aparte

Empujados por la inseguridad política y económica, los países han regresado dentro de sus fronteras. Siguen cooperando de forma limitada, especialmente a escala regional, pero se esfuerzan poco por solucionar problemas globales. El proteccionismo ha aumentado con fuerza y se ha producido una parcial inversión en lo relativo a las reformas mercantiles. Los países con grandes mercados internos se han arreglado razonablemente bien con el aislamiento e, incluso,  algunos grupos han encontrado motivos de celebración en este nuevo mundo. Sin embargo, el crecimiento económico ha sido lento y desigual, y  las condiciones de vida para muchas personas, especialmente para los más pobres de la tierra, se ha deteriorado aún más.

 

El estudio "Business in a Fragile World" (Los negocios en un mundo frágil) realizado por Accenture señala algunas líneas sobre  las que se debe incidir por parte de las empresas para prepararse para un futuro cada vez más impredecible. La adaptabilidad y flexibilidad serán palabras clave tanto en la formulación de las estrategias como en la organización de las compañías. En este sentido,  contar con un sólido liderazgo será esencial.

Dos altos directivos de Accenture participaron en los debates relacionados con el liderazgo en un mundo incierto y frágil, dentro del Foro Económico Mundial ."Una condición clave para los líderes de las empresas con éxito será comprender y tratar las conexiones entre sus compañías  y el entorno social y económico en el que operan", según  Vernon Ellis, Socio de Accenture, que habló sobre "La ciudadanía empresarial: ¿un lujo en tiempos difíciles?".

Otra cuestión importante es el liderazgo de las personas. "Las empresas hoy en día trabajan en un estado de "equilibrio inestable" y sus empleados esperan que sus líderes empresariales les proporcionen tranquilidad y estabilidad", según Stephan James, Socio de Accenture. "Los presidentes necesitan mirar hacia delante, seguir invirtiendo en su gente y aumentar la motivación. Las compañías que consigan forjar un lazo de unión con sus empleados aparecerán como ganadoras a largo plazo,  independientemente del escenario al que el mundo se parezca más dentro de diez años". James participa en el panel de debate del Foro Económico Mundial con "Cómo alimentar el talento en una etapa de recesión: el papel del director general".


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