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"La Biblioteca de Utopía", por Marta Rodríguez

Lunes, 11 de junio 2012

¿Están los libros de papel condenados a desaparecer? Marta Rodríguez aboga por la convivencia de los formatos impresos y los digitales

He pensado mucho al conocer la noticia de la muerte de Ray Bradbury que es para mí un gran autor y que me ha acompañado en varios episodios de mi vida con sus maravillosos libros, sobre todo el que ya he leído en muchas ocasiones por ser uno de esos libros ‘vivos’ que hay que leerlos a media que se va evolucionando en la vida: ‘Fahrenheit 451’ Lo leí por primera vez cuando era adolescente, y tal vez por eso me fijé más en el transfondo de la censura, de la guerra atómica final, de la relación de pareja,.. Lo he vuelto a leer a mis 37 años, y he visto más el trasfondo personal: las relaciones humanas, la capacidad de pensar, de ‘dejarse pensar’, la organización de la sociedad y el poder, de los hijos. Lo volveré a leer aunque desconozco qué es lo que analizaré en esa ocasión.. Es una de las personas con la que siempre he soñado con tomar un café, charlando de su visión del mundo. Escucharle, aprenderle y leerle de nuevo.

 

Comparto mis temores con Bradbury,  decía que la TV nos estaba llevando a una “sociedad anti-intelectual”, y cómo la gente demasiado interesada en la TV y otros medios de exposición masiva, puede acabar estando , en cambio, menos interesada en el mundo de las ideas, de la creación, de la imaginación. Se declaró anti e-books: “No son libros”, decía. Entre otras cosas, porque tienes que olerlo… ¿conocería Bradbury el perfume que huele a libro? Creo entenderle: no es sólo el aroma de un libro, ni el poder metértelo en el bolsillo y caminar con él (cosa que ya se puede hacer)… es la relación única que creas con el libro, con el ejemplar físico, con el conjunto… ¡Se crea una relación tan especial con EL LIBRO, que da pena mucha pena que pueda llegar a perderse.

 

Se dice que cuando Yahoo intentó publicar uno de sus libros online, les mandó más o menos a la porra con un: ‘To hell with you. To hell with you and to hell with the Internet. It’s distracting.” Repito: me hubiera encantado tomarme un café con él, para entre otros temas, discutir por qué no aceptaba un medio complementario. Tus libros, (le diría yo), seguirán estando ahí. Y por qué no también, meterlos en Internet? Puede ser un complemento interesante. ¿Por qué negarte? Repito, me gustaría entenderlo. Creo que en los últimos momentos de su vida, según su editor desde hace mucho tiempo (Jennifer Brehl) se planteó cambiar de opinión y meter sus libros en Internet… Necesidad, o interés en que no le vieran como un dinosaurio?

 

Y me gustaría también haber hablado con él, sobre lo que Peter Singer, un filósofo de Princeton, llamó “ La biblioteca de Utopía” el proyecto en el que Google parece haber fracasado. El proyecto de creación de una biblioteca pública digital. 

 

Aparentemente el ambicioso proyecto de Google para crear un programa global de escaneo de todos los libros, no ha tenido buena aceptación en los tribunales, si bien, un grupo de trabajo liderado por Harvard, quiere retomar este proyecto de almacenamiento público de todo libro que se haya escrito: de toda la herencia literaria. El fin: “que todo el conocimiento esté disponible para todos los ciudadanos".

 

Ahora el problema nada o poco tiene  que ver con la tecnología, sino con toda una maraña de cuestiones jurídicas, comerciales, políticas que rodean el mundo editorial. Google tenía la tecnología, la inteligencia y el dinero para este proyecto. En 2004 parece que hicieron público su proyecto (Google book search) al principio sólo como una extensión de su motor de búsqueda, pero The Authors Guild and the Association of American Publishers sued Google, claiming that copying entire books, even with the intent of showing only a few lines of text in search results, constituted "massive" copyright infringement.El Authors Guild y la Asociación de Editores de Estados Unidos demandó a Google, alegando que la copia de libros enteros, incluso con la intención de mostrar sólo unas pocas líneas de texto en los resultados de búsqueda, constituía una "masiva" infracción de copyright.

 

¿Qué diría Bradbury de este proyecto? ¿Conseguirá el grupo de Harvard llevarlo a cabo? ¿Google realmente se ha estancado en el tema jurídico? Y añado: ¿Nos interesa tener esa biblioteca de Alejandría, aumentada, al alcance de todos? Mi respuesta es SÍ, siempre y cuando exista un complemento con EL libro. Que ni se modifique, ni se pierda el esfuerzo de seguir editándolo físicamente. Que el nacimiento de ese proyecto no entierre el Libro, por favor.

 

Marta Rodriguez Aineto

@MartaRodriguezA


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