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Las ganas que le tienen a Facebook

Las ganas que le tienen a Facebook
Martes, 18 de febrero 2014

Dos estudiantes de Princeton vaticinan "científicamente" que Facebook perderá el 80% de sus usuarios y miles de internautas se lo creen y lo viralizan.

La tontería cibernética del mes lleva la firma de una universidad norteamericana. Aunque nos sirva de consuelo miserable, lo recordaremos la próxima vez que en la lista de las 100 mejores universidades del mundo no figure ninguna española y dominen las de Estados Unidos.

El suceso demuestra que la buena reputación no exime al que la tiene de hacer el ridículo en un momento dado, aunque ni mucho menos sea eso lo más importante del caso. Que dos estudiantes de Princeton utilicen una metodología científica para vaticinar que de aquí a menos de cinco años Facebook perderá el 80% de sus usuarios es grave, pero mucho peor es que un montón de usuarios de la Red se lo crean y lo viralicen con celeridad y sin prudencia.

La noticia corrió como el fuego sobre la pólvora: a Facebook le quedan dos asaltos; lo dicen los americanos. Sabíamos por otros estudios que aplicaciones como Whatsapp o Snapchat son preferidas por las nuevas generaciones y que la paranoia del ciberespionaje está disuadiendo a muchos usuarios de compartir información online, pero hasta entonces no se había leído un pronóstico tan catastrofista sobre el futuro de la que, todavía, es la mayor red social.

El entusiasmo con el que se ha propagado esta investigación nos sirve para recordar un hecho incontrovertible: en Internet la mierda no huele. Y si se envuelve en el celofán de la Universidad de Princeton, puede hasta pasar por chocolate. Muchos internautas han comido ese falso chocolate este mes, y a decir verdad... no era tan difícil evitarlo. Bastaba profundizar un poco en la noticia para cuestionar su veracidad. Aunque para eso haya que pasar del titular y la entradilla, costumbre poco frecuente entre quienes se informan leyendo muros.

El famoso estudio era en realidad un trabajo dirigido por dos estudiantes de Princeton que partía de una más que discutible premisa, una especie de paralelismo entre las redes sociales y una enfermedad infecciosa. Como la hipotética enfermedad no es mortal, resulta que los enfermos se recuperan al cabo de un tiempo (tal vez desarrollando anticuerpos) y por eso la epidemia va disminuyendo su extensión hasta desaparecer por completo.

Son muchos los que habían advertido que el término “viralizar” aplicado a la difusión de información en las redes no era conveniente, pero nadie pensaba que alguien se lo fuera a tomar tan en serio. Al fin y al cabo, “es solo una metáfora”.

Se puede dejar el caso en anécdota hilarante o se pueden sacar conclusiones para aprender algo de él. Los aludidos han optado por lo primero. Al día siguiente de conocerse la investigación, Facebook utilizó la misma metodología para sacar la conclusión de que la “Universidad de Princeton se quedará sin alumnos en menos de cuatro años”. Puede que eso no preocupe a nadie más que a los gestores de este campus, pero es que luego Facebook ha aplicado el mismo método al aire que todos respiramos y ha sacado la conclusión de que antes de 2060 todos los humanos que hay sobre la faz de la Tierra habrán muerto de asfixia.

¿Y en qué consiste el dichoso método? Atención, porque la respuesta es relevante para la comprensión del caso: en la evolución del volumen de búsquedas en Google. ¡Qué casualidad! Estábamos hablando del declive de Facebook y tenía que salir por algún lado el nombre de Google. Cui prodest scelus, is fecit -diría un romano-.

Y con esto entramos ya en la segunda manera de tomarse la noticia; es decir, como suceso digno de análisis (el camino no elegido por Facebook).

En primer lugar, habría que saber con qué criterio se dio tanto eco a la noticia. Cada uno de los que la viralizó tendrá sus propias razones. “Dime qué compartes en tu muro y te diré quién eres”.

Sin disponer de datos científicamente rigurosos como los que podría darnos una investigación de la Universidad de Princeton, es fácil adivinar que a mucha gente le ha gustado tanto el titular “Facebook va a desaparecer” que no se ha preocupado de averiguar de dónde ha salido y mucho menos cuestionar su fundamento.

Había cierto regocijo en la manera de comentar la noticia, incluso entre los que la compartían en Facebook. De hecho, uno de los principales motores de la difusión del bulo fue precisamente Facebook, desmintiendo con ello la verosimilitud del contenido.

Paradojas de la vida. En pleno auge de la polémica sobre la adicción a las redes sociales, nos salen ahora unos científicos a decirnos que en realidad esto es una gripe de esas que con medicinas duran una semana y sin ellas siete días. Y muchos lo celebraron, del mismo modo que un adicto acaba odiando la sustancia de la que depende sin por ello decidir abandonarla. ¿Quién no ha escuchado eso de ‘maldito tabaco’ a alguien que en ese mismo momento se está encendiendo un cigarro?

Las verdades de Goebbels (esas mentiras repetidas mil veces) son cada día más frecuentes en Internet, y eso sí que es una enfermedad peligrosa. Contra la enfermedad, profilaxis; y contra el meme idiotizante, inteligencia.

 


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