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Los “hogares emergentes” crean nuevos tipos de viviendas en España

Viernes, 24 de marzo 2006


Los “dinkis” y los “singles” son algunos de estos nuevos modelos de convivencia, que determinan la distribución, organización y decoración de las viviendas


La evolución de la sociedad y los nuevos modelos de convivencia han supuesto un cambio significativo en los hogares y su estructura.

Los denominados “hogares emergentes”, integrados por “dinkis”, “singles”, “teletrabajadores” o las familias monoparentales, representan nuevas situaciones vitales de personas cuya situación personal y profesional incide directamente en la distribución, organización y decoración de sus casas.

Éstos son algunos de los aspectos analizados en un reciente estudio desarrollado por IKEA Ibérica sobre los hogares españoles y su evolución en los últimos años.

Los “dinkis” (del inglés “Double Income No Kids” – salario doble sin hijos) son parejas entre 25 y 35 años, sin hijos y que disfrutan de un alto nivel adquisitivo porque disponen de dos ingresos.

Se calcula que en España existen unas 800.000 parejas de este tipo.

La mayor parte de ellas viven en régimen de alquiler (un 73% más que el resto de los españoles) y sus casas son minimalistas, luminosas y funcionales, adaptadas a sus circunstancias y necesidades.

Los “singles” o solteros son ya 5 millones en España y representan un grupo de creciente importancia.

Son personas de entre los 25 y 34 años, que reconocen no tener prisa por cambiar de estado civil y cuya residencia se encuentra situada preferentemente en grandes ciudades o zonas turísticas.

Para estas personas, la casa es un lugar donde refugiarse, disfrutar de su independencia y también un espacio donde reunirse con los amigos.

En sus casas, por lo tanto, son especialmente importantes los detalles personales y la comodidad, que se plasman en la decoración y en la distribución de la vivienda, normalmente no muy grande y con grandes espacios.

Los apartamentos y lofts suelen ser los formatos preferidos.

Otro modelo de hogar en auge, los llamados “teletrabajadores”, personas que trabajan desde casa (por cuenta propia o ajena).

Se estima que en España existen hasta un millón de personas que teletrabajan, situación que les obliga a invertir más en tecnología (PDA’s, ordenadores, conexiones a Internet de alta velocidad, sistemas de teleconferencia, etc.) y destinar una estancia de la vivienda a tareas profesionales, y convertir a veces espacios diferentes de la casa en improvisadas oficinas.

También están aquellos padres o madres divorciados y con hijos que conviven con una nueva pareja y que precisan de una estancia para los hijos, independientemente de que tengan o no su custodia.

En algunos casos, hay habitaciones que sólo se usan como dormitorios cada dos semanas, pero que deben formar parte del hogar y el resto del tiempo se destinan a otros fines.

En ocasiones, las casas que pueden albergar al mismo tiempo a los hijos de anteriores uniones de la pareja y a los que tienen en común, haciendo necesaria la adaptación de la casa a unas necesidades muy concretas y cambiantes.

Los hogares españoles

Más de la mitad de la población española vive en casas de entre 50 y 100 m2, el 17% en viviendas de más de entre 100 y 150 m2 y sólo el 4% dispone de menos de 50m2 de superficie para vivir.

La casa más habitual tiene 3 dormitorios (55%), y uno o dos baños (53% y 41% respectivamente).

En la mayoría de los hogares de nuestro país viven entre 2 y 4 personas, el 63% con su pareja, el 46% con sus hijos, el 36% con sus padres y el 14% con sus hermanos.

Por otro lado, han ido surgiendo nuevos espacios para vivir, como los chalés adosados y pareados, las buhardillas o áticos, los dúplex y lofts son algunas muestras de cómo la casa tradicional se ha ido adaptando a las necesidades y preferencias de sus habitantes y a la evolución de la sociedad española.

Entre otros cambios, la paulatina incorporación de la mujer al mercado laboral ha supuesto una nueva organización de los hogares.

Ahora, las casas permanecen vacías gran parte del día, lo que produce una preocupación por la seguridad de las mismas, que se ha traducido en un incremento en la inversión en sistemas personales de seguridad y de alarma y la de la contratación de seguros de hogar en sus múltiples versiones.

Asimismo, el tiempo dedicado al trabajo ha tenido un impacto negativo sobre la calidad de vida en general, no sólo en nuestro país, sino en toda Europa.

Los ciudadanos europeos encuentran cada vez más dificultades para cuidar de forma apropiada a sus hijos y ancianos, debido sobre todo a sus obligaciones profesionales.

El 27% de las personas consultadas por IKEA opina que su vida mejoraría si pudieran estar más tiempo en su hogar.

De hecho, cuatro de cada diez, desearía tener más tiempo para estar en casa, en especial las personas con hijos y las de mayor edad. Los “hogares emergentes” crean nuevos tipos de viviendas en España


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