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Música en la Red

Jueves, 15 de diciembre 2011

Nos ha gustado el artículo publicado por Xurxo Martínez en numerocero.es que, bajo el título "Te paso un link", repasa la revolución musical en la Red

La música ya no es solo cosa de acordes y ritmo, sino también de unos y ceros. Internet ha roto con el modelo tradicional de promoción por su facilidad para distribuir y reproducir contenido. Un nuevo paradigma en el que no cuenta tanto la posesión como la capacidad de acceder a tus canciones favoritas, al que Spotify ha introducido el concepto de tarifa plana.

 

 

 

La música fluye a través de enlaces en Facebook o Twitter y ya no llega con tener una única web desde la que ofrecer dos o tres canciones. Grupos y sellos buscan nuevas plataformas con las que promocionarse, llegar a más oyentes y rentabilizar sus esfuerzos: bien sea de forma directa -venta online- saltándose a los intermediarios, o indirecta -darse a conocer para lograr conciertos, licenciar la música para TV, etc-. De entre las decenas de sitios web que los músicos usan para distribuir su trabajo, nos centraremos en tres que resumen los cambios que ha traído el año 2011: Bandcamp y SoundCloud, que crecen vertiginosamente, y MySpace, un gigante con pies de barro.

 

 


Renovarse o morir

 

Hace no mucho MySpace era la principal red social del mundo, acumulando fotos, comentarios y vídeos de millones de jóvenes, con la música como uno de sus principales nichos. Grupos de todo pelaje—superventas con ganas de ser modernos, auténticos amateurs—comenzaron a promocionar sus temas y anunciar sus conciertos desde la red social. Era el sitio en el que descubrir a ese grupo que iba a tocar en tu ciudad o que gustaba a tu primo. Su condición de web masiva dio lugar a múltiples estudios, que mostraban los beneficios de dejar que el usuario escuchase la música de forma gratuita. Uno de ellos concluyó que a más amigos, más canciones y más actualizaciones, correspondían luego mayores ventas.

 

Pero Facebook, Twitter y Google+ han acabado con su hegemonía como red social -ha perdido dos tercios de su tráfico durante 2011- y muchos de los alrededor de 13 millones de perfiles de MySpace Music se quedaron sin actualizar. Sus dueños, News Corporation, vendieron la web en verano a una compañía de publicidad online, Specific Media, que ha colocado a Justin Timberlake como director creativo y ha rediseñado el servicio poniendo foco en el vídeo y añadiendo contenidos más propios de una web de ocio generalista: Justin Bieber, Nicki Minaj, avances de películas de Hollywood.... Habrá que ver cómo evoluciona el portal y si miman a los grupos pequeños, que aportaban un gran volumen de visitas a sus perfiles.

 

 


La especialización se abre camino

 

Si MySpace, gigante y fea, mezclaba música con todas las opciones típicas en una web social, poco a poco asomaron la cabeza servicios especializados: plataformas desde la que los grupos pudiesen mostrar y vender su música. Webs como Bandcamp, que apostaban por la sencillez de uso, la facilidad para customizar el diseño en un marco elegante, buenas estadísticas, y un sistema eficiente para vender música online: el grupo pone el precio que considere correcto, Bandcamp se lleva entre un 10 y un 15%—frente al 30% de iTunes— y los pagos se realizan por PayPal. La empresa, con sede en San Francisco, se ha hecho fuerte en el mercado estadounidense, pero un 50% de sus ventas ya vienen de fuera del país. Si MySpace Music fuese YouTube, Bandcamp sería Vimeo.

 

Pese a los escasos tres años de vida y que muchas bandas la utilizan sólo como plataforma de audio, no cobrando las descargas, la web ya ha generado alrededor de doce millones de dólares en ventas, con un ritmo de crecimiento a final de año de un millón al mes. Entre las historias de éxito están la de Sufjan Stevens, que se colocó en el puesto 48 de la lista de ventas de EE.UU. su EP. “All Delighted People” o el de la cantante Amanda Palmer, que vendió cuatro mil copias de un EP de versiones de Radiohead en un sólo día. La historia de Palmer sirve también para ilustrar la percepción que tienen los fans del valor de la música por la que pagan. Bandcamp permite establecer precios mínimos—en este caso eran unos testimoniales 84 céntimos—, que el usuario puede aumentar. Palmer recibió algo más de cinco dólares de media por las siete canciones.

 

Bandcamp permite utilizar su reproductor en otras webs y compartir la música a través de las principales redes, lo que ha sido clave a la hora de su popularización. Uno de sus usuarios, Santos Díaz, del grupo Los Claveles, destaca que es una solución "cómoda, limpia y accesible tanto para el oyente como para el grupo" y que les permite darse a conocer ante el público como forma de animarles a ir a sus conciertos. Otro grupo independiente que ha optado por esta vía de distribución de su música es Mano de Obra. Uno de sus miembros, Coco Lens, destaca el sistema de donaciones voluntarias, las estadísticas, "ver qué páginas nos han enlazado y esas chorradas" y la facilidad para que la música se escuche desde cualquier otra web. Unas 25.000 bandas, en su mayoría sin contrato discográfico o en sellos independientes, se unen cada mes a este servicio.

 

 


Ese pedazo de onda             

Nacida en Suecia pero con sede desde hace casi cuatro años en Berlín, SoundCloud está llamado a convertirse en un boom masivo durante 2012. Mientras Bandcamp sigue siendo un servicio en alza pero minoritario, Soundcloud ya tiene nueve millones de cuentas—un millón creadas en los últimos 45 días—, sus aplicaciones para iPhone e iPad reciben aplausos y medios como Fast Company o GigaOm les anuncian como la próxima killer app social. Y si el nuevo MySpace tiene a Justin Timberlake, ellos tienen a Ashton Kutcher, que suma SondCloud a sus inversiones en Twitter o Flipboard, además del apoyo público de músicos como Moby.

 

 

La escena musical electrónica ha sido una de los principales apoyos de SoundCloud, que tiene un icono de lo más geek: la onda acústica de su player. Igual que en el caso de Bandcamp, la capacidad de compartir y embeber los archivos de audio ha sido clave a la hora de popularizar el servicio. El punto extra lo pone el sistema de comentarios y la visualización de los mismos en en el player, que añade una capa conversacional.

 

 

El negocio de SoundCloud no está en la venta de música, sino en la capacidad de almacenamiento de sus usuarios y servicios extra como estadísticas, o personalización de widgets. Pero la gran diferencia con Bandcamp está en que mientras la última se centra en música original subida por sus autores, la primera tiene un enorme espectro de contenidos sonoros: aquí encontramos desde sesiones de DJ a sellos que promocionan a sus nuevos grupos, artistas que cuelgan rarezas y remezclas, organizaciones que recuperan discos olvidados y sin derechos de autor, editoriales de audiolibros, programas de radio—en un desafío al monopolio de los podcast por parte de Apple—, cánticos y peleas de la Primavera Árabe, o una comparación del sonido de distintas cafeteras. La música es protagonista de este universo de sonido, pero no su único habitante.

 

Xurxo Martínez en numerocero.es


Postgrado SEO julio 2016 pie

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desde 1962 especializado en publicidad y marketing