Boxer Union en defensa de una "especie en extinción"

Boxer Union en defensa de una 'especie en extinción'
Miércoles, 13 de noviembre 2019

Boxer Union lanza una campaña para defender el buen gusto del bóxer de tela frente a los bóxers ceñidos como la mejor opción de ropa interior masculina. Para ello, han echado mano de personajes del cine clásico como Cary Grant o El Gordo y El Flaco.

Cary Grant, Anthony Perkins, Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, el Gordo y el Flaco y hasta el mismo Popeye protagonizan la nueva campaña de Boxer Union, un colectivo creado hace cinco años para defender al boxer de tela como la genuina prenda de ropa interior masculina, repudiando el incremento de calzoncillos ajustados en el armario de los hombres.

La campaña responde a la estrategia de la marca por aumentar la facturación en su tienda online, un canal que ha venido potenciando en las últimas temporadas. La agencia AlanCrew, que recientemente se encargó de su rebranding, ha ideado el concepto creativo, utilizando un formato viral puramente del medio Internet, con parodias de estilo meme. El cine es una de las mayores influencias de este colectivo que defiende los clásicos modernos, así que se han seleccionado una serie escenas de películas que han sido dobladas para presentar divertidas situaciones cotidianas en tono de humor.

Algunas de las piezas son las típicas discusiones de pareja: Cary Grant se defiende de los rumores que le cuenta su novia Audrey Hepburn, que cae rendida a ver una foto de su “cari” en boxer shorts; y Van Jhonson le cuenta a su mujer Elizabeth Taylor la vergüenza que pasó en el vestuario de chicos, siendo el hazmereir de todos al llevar slips “turbo-paquete”.

Se ha diseñado una planificación en redes sociales en dos oleadas, teniendo como objetivo apoyar a la campaña comercial navideña, la más importante en ventas para el sector de íntimo masculino. Boxer Union fue una de las primeras marcas en Europa que volvió a apostar por el gayumbo de toda la vida, ante la oleada de colecciones de ropa interior ajustada. Las licencias de Calvin Klein o Armani fueron en gran parte culpables del cambio de rumbo en el underwear masculino hacia patrones más ceñidos al cuerpo desde los años noventa.


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