El difícil equilibrio de la privacidad

El difícil equilibrio de la privacidad
Viernes, 27 de marzo 2020

Google aborda la demanda de privacidad, dejando de aceptar cookies de terceros en Chrome. El problema es que así pone en peligro todo el ecosistema de Internet, pues ataca la fuente principal de ingresos de muchos editores y servicios independientes.

Google ha anunciado que Chrome no aceptará cookies de terceros en dos años. Esas mismas cookies son la espina dorsal de la publicidad digital, las que ayudan a definir los perfiles que hacen posible el funcionamiento de la publicidad programática -incluyendo su red de display-. Todo el internet que conocemos funciona con cookies de terceros. Google se encuentra en un escenario complicado tratando de buscar un equilibrio entre privacidad, legislación y eficacia publicitaria. Sin publicidad, el gigante pone en peligro el ecosistema, al atacar la fuente principal de ingresos de muchos editores y servicios independientes. En paralelo, generan un impacto negativo en el usuario al que tratan de defender pues los editores no podrán ofrecer contenido abierto si no lo monetizan. Pero si Google no atiende a la demanda de privacidad, estará presionado por una legislación restrictiva y unos usuarios cansados de perder el control sobre sus datos y que son golpeados por un escándalo tras otro.

La decisión era obligada y ahora empieza una carrera a contrarreloj para conseguir una alternativa. El objetivo: un internet más seguro y privado pero que mantenga la capacidad de servir anuncios relevantes y eficaces que permitan que el tráfico de los editores tenga valor. El lanzamiento de las iniciativas enmarcadas en “Privacy Sandbox” parecen ir en buen camino -desde tracking de conversiones a targeting de perfiles- pero no dejan de ser soluciones sin testar que deben probar su eficacia. Mientras se demuestra su capacidad, toda la industria tiembla. Esta decisión ha removido los cimientos de la industria y seguro que habrá perdedores. Los ganadores ya sabemos cuáles son. Y Google estará, sin duda, entre ellos.


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