El marketing de la honestidad

El marketing de la honestidad
Viernes, 15 de octubre 2021

Eduardo Prádanos lo tiene claro: si comunicas con la verdad por delante, vendes más.

Me gustaría comentar cinco ideas que rondan por mi cabeza.

Todos vendemos. Mercadear es un oficio tan noble como cualquier otro. El marketing y la publicidad tienen que ganar diciendo la verdad. Para los incrédulos: la narración auténtica es la “mentira” que mejor funciona.

Mentir tiene consecuencias. Percibo que en algunos cursos de “mercachifles”, que han proliferado a lomos de la necesidad por la pandemia, se está educando en el embuste. Odio esto porque me imagino una generación de profesionales creando mejores relatos de marca y no mayores “engañifas”.

Mentir más no significa vender más. Es rotundamente falso que diciendo la verdad vas a vender menos.

Enrevesar no acerca: aleja. Dame tu correo a cambio del sorteo de una tele. ¿Por qué? No confío en ti, sé que no vas a hacer nada bueno para mí con ellos. Solo tú ganas.

La verdad nos sitúa entre pares. Un ejemplo: el Instituto Tramontana. No tengo nada que ver con ellos y, para más inri, hay alumnos en sus cursos que podrían serlo de alguno nuestro en IAB, por lo que -incluso- en cierto modo somos competencia.

Son sinceros, excelsos, reparan sus errores... ¡Y reembolsan el importe completo a quien acabe descontento con sus cursos! Hay una clarísima armonía entre su narrativa y su modo de hacer. Por eso no necesitan inversiones en anuncios. Nosotros somos sus anuncios. Nuestro oficio es demasiado poderoso (y bello) como para levantarse por las mañanas a engañar a los demás. Se vende más comunicando honradamente.


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