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Inteligencia artificial y radioactividad

Inteligencia artificial y radioactividad
Martes, 28 de noviembre 2023

"Yo soy de naturaleza optimista, con la IA y con todo lo que tenga que ver con progreso, que siempre, como Jano, tiene dos caras que miran en direcciones opuestas".

En 1898 Marie y Pierre Curie descubrieron el radio.

Muy pronto fue evidente que el radio se acumulaba en los huesos de quienes eran expuestos al elemento, pero una combinación perversa de falta de desarrollo e investigación científica seria y organizada, opinión popular confundida y empresarios avispados y sin escrúpulos - o bienintencionados, quién sabe - capitalizaron la idea de producto milagroso que rodeaba al radio y a la radiactividad y provocaron una pequeña catástrofe.

Elementos radioactivos fueron añadidos liberalmente a toda clase de productos de consumo general: tónicos, bebidas refrescantes e incluso pasta de dientes. Las chicas que trabajaban en las factorías que pintaban los elementos luminosos en los relojes llegaron a brillar ellas mismas en la oscuridad debido a las partículas acumuladas en el aire y morían como chinches por razones entonces desconocidas.

En la parte positiva del balance podemos considerar en cambio los Rayos X y su papel en la detección y curación de varias enfermedades, sobre todo el cáncer.

Pero la gran revolución que generó el descubrimiento del radio y la radioactividad todos la conocemos bien, como se ha encargado de recordarnos la película "Oppenheimer": la bomba y su consecuencia; la era atómica con su parte destructiva pero también generadora de energía atómica con sus ventajas y sus inconvenientes.

Ese despertar del mito de Prometeo es recurrente en la humanidad y ahora estamos viviendo su más reciente iteración, la Inteligencia Artificial.

Espoleados por la ciencia ficción  - y algunas facciones de la ciencia seria - más catastrofistas, estamos considerando escenarios que van desde millones de pérdidas de puestos de trabajo y modificaciones profundas de la composición y función de la sociedad tal y como la conocemos a la pura y simple extinción de la raza humana - los más catastrofistas - sustituidos por una inteligencia cibernética hija de Skynet y los T-1000.

Yo soy de naturaleza optimista, con la IA y con todo lo que tenga que ver con progreso, que siempre, como Jano, tiene dos caras que miran en direcciones opuestas.

No voy a entrar en la taxonomía y grado de evolución de los distintos tipos de IA - doctores tiene la iglesia - pero sí me gustaría incidir en que aunque todos los tipos ya llevan un cierto tiempo de desarrollo y un cierto camino recorrido, estamos hablando de un bebé que crece y se desarrolla a una velocidad asombrosa.

Pero a mí la IA no me asusta. Si queremos vivir acojonados, tenemos mejores razones. Hay catástrofes que están esperando a suceder en la tTerra que quizá causen una extinción total o casi total de infinidad de especies, entre ellas la nuestra - Yellowstone es quizá el ejemplo más conocido pero hay bastantes otros.

Y, aunque no sea partidario de las teorías conspiranoicas que lo califican como un acto consecuencia de la voluntad - o el despiste - humano, acabamos de pasar un evento - el COVID, que ha dejado a media humanidad tocada y a muchos hundidos y que da bastante más miedito. El Biohazard es para mí un peligro mucho más cercano y evidente.

Que estamos abriendo una relativa Caja de Pandora con la IA es una conclusión que a pocos se nos escapa. Que va a causar cambios profundos en la sociedad y en muchas de sus relaciones e interacciones es evidente. Pero la humanidad por esas circunstancias ya hemos pasado un montón de veces.

Así que tranquilos y hagámoslo lo mejor que podamos. Yo estoy convencido, repito, de que va a sumar mucho más de lo que va a restar. Hay muchos ejemplos, como la radioactividad, que pueden dar concisas referencias.


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