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La publicidad no es un lecho de rosas

La publicidad no es un lecho de rosas
Martes, 05 de septiembre 2017

La serie "Mad Men" ha hecho mucho daño a la profesión publicitaria. Al menos así lo cree Jose Pertierra, director general de Clicknaranja, quien reflexiona sobre los mitos y leyendas de un sector muy cuestionado por el público en general.

Cuando los conquistadores españoles capitaneados por Hernán Cortés trataban de afanar los tesoros y riquezas ocultos de México, el último país que habían esclavizado, torturaron con aceite hirviendo al último emperador azteca y a su séquito. Precisamente, uno de ellos, que sufría también su parte de tortura junto a él, le echó narices y se atrevió a lanzar un gemido de reproche al emperador por entre los dientes apretados, a lo que Cuauhtémoc le respondió gritando unas de las más famosas últimas palabras antes de morir. “Yo tampoco estoy acostado en un lecho de rosas”.

Y es que esa parece ser la frase perfecta para describir con ironía la profesión publicitaria en los últimos tiempos. ¿Quién no ha tenido alguna conversación informal con un grupo de amigos sobre el mundo laboral y ha acabado inevitablemente sepultado por una serie de reproches hacía nuestro sector? Que sí es una profesión de “glamur”, que si estamos pagados por encima del resto, que sí nuestro sector no está en decadencia como el de los periodistas, el de los profesores o el de los médicos… ¡Solo nos queda responder como el emperador azteca para que el personal se entere de qué va la vaina!

Mad Men” ha hecho mucha pupa y muy a nuestro pesar, alrededor de nuestro trabajo se han originado un sinfín de mitos y leyendas que hacen que la publicidad sea una profesión desconocida que convive en muchísimas ocasiones con la frustración o el fracaso exactamente igual que en otros sectores profesionales. Y, encima, contando con el desinterés por conocer cómo es realmente por parte del público en general, quemado con nosotros por odiar las pausas publicitarias que les invaden a diario, sintiéndose por ello con derecho a juzgarnos duramente.

Caracterizado por jornadas de trabajo maratonianas, pocos sectores son tan absurdos y disparatados en la configuración de la jornada laboral como el nuestro. Anárquico y caótico tradicionalmente, curiosamente el progreso y la tecnologización de nuestra profesión, lejos de reorganizar ese caos y mutar a uno nuevo más estructurado y organizado, lo ha convertido en otro mucho más farragoso y surrealista laboralmente. Seguramente muchos de los que estáis leyendo esto, sabréis de lo que hablamos y sin exagerar: jornadas interminables en la agencia, comenzando a primeras horas de la mañana y terminando bien entrada la tarde, incluyendo jornadas hasta la madrugada cuando hay campañas con timings apretados o en casos de presentación de concursos.

Horas y horas de trabajo, horas y horas de reuniones, pero también horas y horas de inactividad: que si un desayuno por aquí, que si un piti por allí, que si una comida que se nos va a casi dos horas… se hace vida de agencia y fuera de ella apenas se duerme y poco más. En enero de este año el gobierno mostró su intención de buscar un pacto laboral para legislar que se trabajase obligatoriamente hasta las 18.00 de la tarde… ¿Alguien se cree que esa medida se aplicaría en nuestro sector?

Y en cuanto al futuro laboral de los que trabajamos en este sinsentido, es obvio que no podemos saber con seguridad que pasará, pero comienzan a existir pistas e indicios sobre lo que posiblemente acabará siendo la profesión: ser freelance, a tiempo parcial y acostumbrados al auto-empleo. Seguramente trabajaremos no tanto en empresas como en proyectos individuales e independientes con fecha de inicio y de finalización, ofreciendo al mercado nuestro know-how y expertise como una especie de mercenarios de la publicidad y el marketing especializados en una determinada área, darwinismo laboral que nos asegurará nuestra supervivencia en el mercado de trabajo. Olvídate de convenios y de  negociaciones con sindicatos.

¿Y todo esto es para presumir? En la próxima reunión con tus amigos, lánzate y trolea cuando hablen de la publicidad: acuérdate de la frase del emperador azteca. 

Por Jose G. Pertierra, director general de Clicknaranja (Grupo Brandits)


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