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Tres ejemplos de ligues fraudulentos en Tinder y Happn

Tres ejemplos de ligues fraudulentos en Tinder y Happn
Viernes, 07 de septiembre 2018

Es importante desconfiar de las personas a las se acaba de conocer, pero también es vital monitorizar las conversaciones que se tiene a través de las redes de ligue. En caso de ser víctima de un engaño, toda la información que se pueda aportar para un análisis forense será de gran utilidad para resarcir posibles daños personales.

Hace unas semanas un `hacker´ se hizo pasar por una piloto para ligar con un verdadero piloto de las fuerzas armadas británicas. Por medio de engaños, estuvo a punto de obtener una información calificada de alto secreto sobre los últimos cazas que el Gobierno del Reino Unido acaba de comprar a Estados Unidos por más de 100 millones de euros. Por increíble que parezca, esta historia verídica no es un hecho aislado. 

Hay que recordar, por tanto, que la seguridad de cualquier red social creada para conocer a otras personas de forma virtual, es muy fácil de vulnerar. Es más, en aplicaciones y redes de citas como Tinder o Happn, no sólo está comprometida la ciberseguridad de cada uno, sino también la del entorno de nuestro entorno personal, familiar y laboral. 

Los timos más frecuentes en Tinder

1. El falso flechazo de la oficina

Lo ideal es no aportar demasiada información personal con las personas con las que se hace `match´ hasta que se las "desvirtualiza". Y, por supuesto, cuando se queda a conocer en persona a alguien con quien se ha conectado por Internet, es imperativo que sea en un lugar público tras haber comunicado a alguien el lugar y hora del encuentro.

Los timadores profesionales suelen seguir patrones de conducta que corresponden a técnicas depuradas para el chantaje o el engaño. En este sentido, son habituales los delincuentes que se crean una identidad falsa en Internet con perfiles en varias redes sociales y que conectan con alguien asegurando que son compañeros de trabajo. Como sus fotos son sensuales, las víctimas tienden a creer que realmente tienen un admirador o admiradora secreta y, aunque nunca lo han visto en la oficina, acceden casi sin pensarlo a quedar un día a la salida del trabajo.

Todo ocurre en las puertas de la oficina. Con lo que es fácil no caer en la cuenta de que ya están fuera y que el impostor realmente no ha llegado a entrar en el edificio. En este tipo de timos lo que se busca es obtener información confidencial de la empresa que podría suponer una brecha de seguridad sobre la facturación o las personas que trabajan en la misma compañía.

2. El regalo retenido en la aduana

Otro engaño habitual es el de ese amor de verano con un extranjero. Al final de las vacaciones cada uno vuelve a su casa. El estafador asegura que vuelve a su país y entonces se crea una relación a distancia.

Un día, el amante lejano llama a la víctima diciéndole que le acaba de enviar un regalo carísimo, pero se queda en la aduana porque hay que pagar un impuesto. Según sus palabras, la tasa es del 15 o el 20% del valor real del supuesto regalo. Es decir, si lo que hay que pagar en la aduana son 1.000 euros, esto indica que el presente podría costar 5.000 o más.

3. El ligón gourmet

A lo largo de este verano se ha convertido en noticia el caso de un estadounidense que ideó una estafa en serie con las mujeres con las que hacía `match´ en Tinder. El delincuente quedaba con sus víctimas en los restaurantes más lujosos de Los Ángeles para invitarlas a cenar. Sin embargo, cuando llegaba el momento de pagar, el falso Don Juan se levantaba al cuarto de baño para no volver jamás. Varias mujeres denunciaron que el mismo sujeto les hizo la misma treta en la que tuvieron que pagar facturas de hasta 250 dólares estadounidenses.


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